Los niños en etapa escolar son quizá la población que más acude a consulta neuropsicológica, las quejas de padres y maestros se orientan principalmente a la evidencia de una sintomatología poco clara que abarca pobre desempeño escolar, mal comportamiento y dificultad para adquirir nuevos aprendizajes con respecto a las expectativas de la edad. Al realizar una evaluación completa de los factores neuropsicológicos a trabajar se encuentra una debilidad funcional en la actividad cerebral que ocasionalmente se relaciona con “la falla en la adquisición de una dominancia hemisférica definida en el hemisferio izquierdo, responsable por los procesos de lenguaje”. (Herrera, J., Lewis, S., Jubís, N. & Salcedo, G., 2007). Los hemisferios cerebrales trabajan de manera cruzada, esto quiere decir que un niño zurdo activa principalmente el lado derecho de su cerebro, no obstante, los procesos de lenguaje se encuentran en el otro hemisferio y al no activarse o estimularse de manera adecuada pueden presentarse grandes dificultades en la adquisición de la lecto escritura causando así dislexia, la cual se entiende como “una perturbación primaria en la adquisición y en el rendimiento de destrezas de la lectura. Este diagnóstico requiere no solamente que haya evidencia de una discapacidad en la lectura, sino que tampoco haya perturbaciones cognitivas, emocionales, neurológicas o socioeconómicas apreciables que la puedan explicar”. (Herrera et al. 2007) 

La dislexia se ha estudiado desde hace varios años, diversos autores han intentado descifrar su origen en la actividad cerebral sin embargo cada vez se desvirtúan las teorías explicativas por falta de pruebas e introducción de nuevas hipótesis, una de estas hace alusión a dificultades visuoperceptivas, “dentro de los planteamientos que insisten en que la dislexia es un trastorno viso-perceptivo se ha re-dirigido la atención de los investigadores hacia otras hipótesis”. (Herrera et al. 2007). Más allá de esta conceptualización que pretende ubicar al lector en la problemática, deben conocerse las consecuencias de este trastorno en el ámbito académico, especialmente en etapas escolares iniciales donde el déficit se hace evidente dejando a los niños por debajo de su grupo de referencia y tachándolos de “ineficientes” y/o poco funcionales sin lograr avances importantes en su desarrollo aún con apoyos. Por lo general las dificultades en la lecto escritura pueden evidenciarse en primer grado, sin embargo, existen casos de niños que logran alcanzar otros niveles, casi siempre hasta grado cuarto para iniciar su descenso académico, por tanto, padres y profesores se confunden y no creen que se encuentren ante la presencia de dislexia ya que las inversiones y demás fallas en ortografía no fueron evidentes antes, esto se debe principalmente a “que durante los tres primeros grados escolares funcionaron primordialmente a base de la lectura de las palabras como entidades separadas y distintas (memoria), en vez de como conjuntos de fonemas y sílabas”. (Herrera et al. 2007). Para determinar el estado general de todas las funciones cognoscitivas así como los factores neuropsicológicos implicados en la actividad cerebral, se hace importante la evaluación, una vez los resultados arrojen los hallazgos el plan de intervención y corrección se orientará a fortalecer aquellos procesos debilitados de nacimiento o por alguna causa externa.

Dislexia como trastorno de aprendizaje.

Angie Cifuentes

Neuropsicóloga

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